Pricing Table Particle

Quickly drive clicks-and-mortar catalysts for change
  • Basic
  • Standard Compliant Channels
  • $50
  • Completely synergize resource taxing relationships via premier market
  • 1 GB of space
  • Support at $25/hour
  • Sign Up
  • Premium
  • Standard Compliant Channels
  • $100
  • Completely synergize resource taxing relationships via premier market
  • 10 GB of space
  • Support at $15/hour
  • Sign Up
  • Platinum
  • Standard Compliant Channels
  • $250
  • Completely synergize resource taxing relationships via premier market
  • 30 GB of space
  • Support at $5/hour
  • Sign Up

Login Module

Philip James Elliot nació el 8 de octubre de 1927, en Portland, Oregón, hijo Fred y Clara Elliot. Se crió en una familia de tres hermanos. Su padre era un evangelista en el área de Puget Sound y su madre fue quiropráctica. Al crecer, los misioneros que visitaron su casa resultaron ser una influencia importante en su vida. Cuando tenía ocho años, aceptó al Señor Jesucristo en su corazón.

Jim asistió a la Escuela Politécnica Superior, con especialización en dibujo arquitectónico. También fue un actor con talento, sus profesores le instaron a entrar en el teatro profesional. Pero sobre todo, Jim desarrolló su talento en la predicación durante sus años de escuela secundaria. En último año fue elegido presidente de la clase.

0
0
0
s2smodern

Ya casi un año, por dos días, tuvimos en el encabezado del periódico la noticia del pastor Joshua Wesson quien literalmente murió ahogado por dar su vida en rescatar algunos jóvenes, sus ovejas, que se ahogaban en playas dominicanas. Es un incidente muy triste, pero al mismo tiempo, confiando en la soberanía de Dios en llevarse a su siervo, hoy nos deja un testimonio de lo que este pastor estaba dispuesto a hacer en carne propia por amor al Señor y sus ovejas.

0
0
0
s2smodern

Alfonso Rodríguez Hidalgo, uno de los revisores de la Reina-Valera 1960

Yo creo en milagros por muchas razones divinas y humanas. Pero, sobre todo y más que nada, porque mi propia vida es un milagro.

¿Por qué digo esto? Porque a la edad de siete años, debido a un accidente, me quedé prácticamente sin rostro. De hecho, en el barrio donde yo vivía, todos me conocían como “el niño sin cara”.

A consecuencias del accidente que tuve, lo que me quedó del rostro conque yo nací fue apenas mi frente, mis ojos, y parte de mi nariz y mis oídos. Todo lo demás desapareció a causa de una gangrena incontrolable.

Después de cuatro operaciones, que por aquel entonces me hicieron en el Hospital Civil de Sancti Spiritus, Cuba, mi ciudad natal,

0
0
0
s2smodern